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16 junio 2008

Fauna culé (VIII): El 'soci emprenyat'

Primo hermano del 'tribunero gritón', este especímen vive con los nervios a flor de piel, a medio camino entre la instatisfacción y la crítica despiadada, de la cual se alimenta. Muy extendido entre la afición del Barça, el 'soci emprenyat' no tiene edad ni sexo y, aunque su enfado vive estados latentes, es su estado de ánimo habitual como culé. Gran observador, su discurso se basa en maximizar los errores elevándolos al grado de desgracia. También es experto minimizando éxitos.

Un rasgo curioso de este individuo es que suele cargar las tintas contra los suyos. Jugadores, entrenador, directivos... nadie escapa a su crítica y a su ira. 'Así no vamos a ninguna parte', 'Esto es una casa de putas', 'Vergonzoso'. Son frases recurrentes de este ser culé que se siente más legitimado en su análisis por el hecho de ser socio. También se llevan su parte del pastel el árbitro y el rival.

El 'soci emprenyat' contribuye en gran manera a configurar un arquetipo de culé que se contrapone con otro gran sector que suele ser joven y más tendente al optimismo por el optimismo. Sector al que el 'soci emprenyat' considera menor, ingenuo y naïf.

20 enero 2008

Fauna Culé (VII): El eterno insatisfecho

Abunda en la grada y entre la afición del Barça una especie de aficionado muy característico. Se trata de un tipo (habitualmente hombre) que, pase lo que pase, gane o pierda el equipo, juegue bien o juegue mal, marque muchos goles o ninguno siempre está insatisfecho.

El prefil medio de este especímen tiene cuatro rasgos muy claros: es tan gritón como insultón , exigente hasta el capricho, más mayor que joven y más hombre que mujer y, sobre todo, más ignorante que futbolero.

En realidad es un tipo que va al fútbol a exigir. "Con lo que cobran estos es una vergüenza que no corran", dicen a las primeras de cambio. Si fuera por él los futbolistas deberían correr hasta cuando salen de la ducha. Por su ignorancia futbolera valoran más el esfuerzo físico que los detalles de calidad. No soportan que un jugador falle ni un pase ("con lo que cobran...") y, cuando algo se tuerce, son grandes amantes de las sentencias: "Este tío no vale para nada", "No jugamos a nada", "Nos toman el pelo", "Esto es una vergüenza"...

En definitiva, estamos hablando de la antítesis del 'supporter'. Un aficionado que con su actitud pone en entredicho la definición misma de aficionado y que, desde su minoría, saca de sus casillas a una gran mayoría, más discreta y menos chillona, que sabe que por culpa de estos 'insatisfechos' la afición del Barça no es -ni será nunca- la mejor afición del mundo.

04 septiembre 2006

Fauna culé (VI): El anti...

Hay un tipo de culé que se define más por sus fobias que por sus filias. Se trata del 'anti-'. Un tipo un pelín obsesionado con el rival que, más allá de su barcelonismo, preferiría que perdiera ese al que odia antes incluso que la victoria de su propio equipo.

Contra lo que pueda parecer hay muchos tipos de 'antis', aunque el que se lleva la palma es el anti-madridista. Para este tipo de culé lo mejor que puede pasar es que pierda el Real Madrid. Odia por sistema todo lo referente a ese equipo y no es raro oírle decir que "ojalá se estrellara el avión que lleva a ese equipo con todos sus jugadores dentro". En su odio suele mezclar razones políticas y siempre apela al pasado para explicar la bajeza de ese club.

Otro 'anti' recurrente entre la masa culé es el anti-espanyolista. El Espanyol es el eterno rival ciudadano y, aunque casi nunca ha terminado la Liga por encima del Barça, es odiado con ensañamiento por muchos culés.

Estos dos grupos forman el grueso más llamativo de 'anti-algo' que pueblan el Camp Nou pero hay muchos otros pequeños 'antis' que históricamente han ido expresando sus nobles sentimientos entre la masa culé. Ha habido los anti-Julio Salinas, los anti-Cruyff, los anti-Núñez, anti-Zubizarreta, anti-Bakero, etc.

Personas, en definitiva, que definen una parte importante de su barcelonismo negando algo o a alguien contra el que sienten un odio compulsivo. Es así...

31 agosto 2006

Fauna culé (V): El viajero (culé)

Si bien es cierto que hay que ser siempre fiel a los colores, hay aficionados que llevan esa máxima al extremo. Un buen ejemplo de ello es el 'culé viajero', ese que aprovecha sus vacaciones para hacer turismo y, de paso, hacer un poco de proselitismo blaugrana.

Un claro exponente de este estereotipo lo tenemos en la foto de al lado. Un culé estándar viaja al África negra, se coloca un gorro típico de la zona y se hace una foto con un lugareño al tiempo que le obliga a sujetar juntos una bufanda del Barça.

A estos aficionados les satisface mucho entablar relaciones con otras culturas cuando viajan utilizando como vínculo el Barça. '- Ronaldinho, Ronaldinho...', puede ser una frase puente, un punto de partido a una amistad duradera y fiel con alguien que vive a miles de kilómetros del Camp Nou.

Al viajero culé también le gusta fotografiarse con motivos blaugranas en situaciones y escenarios pintorescos. Es una especie de reafirmación de su barcelonismo, un ritual para la historia y un trofeo digno de ser enseñado.

Este tipo de aficionado es muy observador y cuando viaja está siempre atento a los símbolos y a las señales que le recuerdan al club de sus amores por lo que no es extraño que acaben encontrando los más inverosímiles signos de barcelonismo allá por donde pasen.

30 agosto 2006

Fauna culé (IV): El bebé

Aunque hace años que vivo y trabajo en el entorno culé, hay cosas que a uno nunca le dejan de sorprender. Como por ejemplo la tradición de bautizar en el barcelonismo a los recién nacidos apenas llegan a este mundo convirtiéndolos en otro exponente de la fauna: el 'aficionado bebé'.

El aficionado bebé tiene innegables paralelismos con el 'aficionado animal'. Incapaz de valerse por sí mismo y asimilando el cambio de estado de la placenta al mundo exterior, ve como el padre o el abuelo culé aprovecha esos momentos de confusion para colocarle todo el merchandaising que el hombre tiene a mano mientras proclama a voz en grito: 'Fulanito/a ya es culé'.

Obviamente, el ser que acaba de nacer y que apenas está aprendiendo a respirar no entiende nada y se deja hacer a la espera de que se le pase el ataque al culé. En muchos casos -conozco uno muy de cerca- el bebé cuando se hace adulto acaba detestando el fútbol y lo último que quiere saber los domingos por la tarde es cómo ha quedado el Barça.

Fauna culé (III): El animal

No podía faltar en esta colección de fauna culé el aficionado animal. Un aficionado que combina su pasión por el Barça con el amor por las mascotas.

El aficionado animal suele tener un perro o un gato que, en su infinita paciencia, se deja hacer de todo con tal de satisfacer a su amo. Y entre este 'de todo', lógicamente, entra dejarse vestir, pintar, tatuar con motivos azulgranas varios (ver foto).

El aficionado animal es inofensivo y resulta hasta pintoresco. Por sus ocurrencias despierta simpatía aunque más de una mascota se habrá acordado de sus ancestros en mitad de una sesión de cambio de imagen...

Fauna culé (II): El pesimista

Hay entre los culés un estereotipo que se remonta a tiempos muy remotos. Se trata del pesismista incorregible.

En los últimos años, sobre todo después de Cruyff y ahora con Rijkaard, el seguidor del Barça se ha acostumbrado a que su equipo juegue bien y además gane. Pero lo cierto es que durante mucho años el Barça no sólo no jugaba siempre bien sino que además apenas ganaba nada. De esos tiempos oscuros nace el perfil del pesimista. Un perfil que sigue vivo en nuestros días.

El grito preferido del pesimista es el clásico 'Ay que patirem avui'. Es el canto al sufrimiento, desatado justo cuando el rival materializa su primera ocasión de gol.

En un breve ataque de positivismo incontrolado el pesimista puede esbozar el 'Aquest any, sí', eterno canto a la esperanza que se estrenaba en el Gamper contra un segundón de renombre y duraba cuatro jornadas, justo hasta que el pesimista veía que la distancia con el líder era ya insalvable.

El pesimista culé nunca está tranquilo. Si bien no es furullero, siempre ve las pegas antes que los aciertos y no descansa hasta que el árbitro pita el final. Aunque su equipo vaya ganando 4-0. Un tipo digno de estudio que seguramente no es sólo patrimonio de la fauna culé sino de la catalana, por no decir de la humana...

Fauna culé (I): El tribunero gritón

Entre los culés, como en toda asociación humana de amplio alcance, hay una gran variedad de especímenes que, si bien se sienten unidos por el amor a unos colores, pueden llegar a diferir en prácticamente todo lo demás.

Pues bien, entre los culés, un especímen muy curioso es el que habita en la tribuna del Camp Nou los días de partido: El tribunero gritón. El perfil medio sería un hombre de entre 50 y 70 años, de condición acomodada, fumador de puros y hábil como pocos en el dudoso arte del insulto.

Suele ser un individuo con una importante capacidad pulmonar y destaca por ser un eterno insatisfecho. Al tribunero gritón le molesta todo. Puede gritar a un jugador de su propio equipo, al árbitro (por sistema), al entrenador por levantarse a dar órdenes o a un aficionado de su propio equipo que está en la otra punta del estadio.

Aunque dispone de todo un arsenal de tacos e insultos varios, el grito preferido del tribunero gritón es 'Burrrrrruuuu'. Así, alargando la 'r'. En su exigencia infinita, el tribunero gritón sólo está sartisfecho si su equipo gana, jugando bien (sin errores) y por más de dos goles de ventaja (sea quien sea el rival). Todo lo que no alcence ese objetivo es para él digno de insulto.

La verdad es que detesto a este tipo de aficionados. No sólo no me identifico con ellos (los veo como seres de otro tiempo) sino que su actitud me parece una vergüenza para el fútbol y el deporte en general, su inteligencia de mosquito un insulto al género humano y su afiliación culé (aunque no creo que animen a nadie) una carga con la que tienen que convivir el resto de aficionados del Barça.